Mostrando entradas con la etiqueta Diccionarios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diccionarios. Mostrar todas las entradas
jueves, octubre 11, 2018
Conferencia sobre el Nuevo Diccionario Histórico del Español
Lugar de celebración
Universidad de Alcalá
Facultad de Filosofía y Letras
Colegio de Caracciolos
Sala Antonio de Nebrija
Lunes 15 de octubre de 2018, 16.30 horas
viernes, junio 24, 2011
El lenguaje de Mesopotamia
Por John Noble Wilford
El País 23 de junio de 2011, Sección The New York Times.
El lenguaje de la antigua Mesopotamia y sus dialectos asirio y babilónico se mantuvieron en silencio durante 2.000 años, pero se conservó en tablillas de arcilla y en inscripciones en piedra que se han ido descifrando a lo largo de los últimos dos siglos. Recientemente, los eruditos de la Universidad de Chicago han completado por fin el diccionario de esta lengua, de 21 tomos, tras 90 años de trabajo.
Se trata del lenguaje que Sargón el Grande, rey de Acad en el siglo XXIV antes de Cristo, hablaba al gobernar lo que posiblemente fue el primer imperio del mundo, y también es el lenguaje que Hammurabi utilizó alrededor del año 1700 antes de Cristo para proclamar el primer código jurídico conocido. Constituyó el vocabulario de la Epopeya de Gilgamesh, la primera obra maestra de la literatura universal. Nabucodonosor II supuestamente recurrió a estas palabras para aliviar a su esposa, que sentía nostalgia de su tierra natal, cuando le prometió cultivar los maravillosos Jardines Colgantes de Babilonia.
En todos los sentidos, este era el idioma para la economía, el riego de las tierras, los cargamentos de cereales cultivados y la predicción del porvenir. Los textos médicos en Babilonia daban instrucciones sobre cómo leer el hígado de una oveja para adivinar el futuro. En un congreso celebrado el 6 de junio, historiadores, arqueólogos y especialistas en antiguas lenguas semíticas evaluaron la importancia del diccionario completo, que cuesta 1.995 dólares con todos sus tomos. Pero también está disponible de forma gratuita por Internet.
¿Por qué llevó tanto tiempo terminar el proyecto? Cuando James Henry Breasted, fundador del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago, lo inició, en 1921, preveía una serie de seis tomos que se publicarían simultáneamente en dos o tres décadas. Pero registrar las palabras y ejemplos de la utilización de las mismas en cerca de dos millones de fichas resultó ser un trabajo ingente. Anteriormente, los vocablos desconocidos o los nuevos usos de otros conocidos siempre iban saliendo a la luz en las ruinas arqueológicas. Gil Stein, director del Instituto Oriental de la universidad, dice que “es una herramienta de investigación indispensable para cualquier experto donde quiera que pretenda explorar el registro escrito de la civilización mesopotámica”.
Jerrold Cooper, catedrático emérito de lenguas semíticas en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, Maryland, advierte que la importancia del diccionario “en ningún caso debe subestimarse”, ya que facilita el estudio “del periodo más rico de la escritura cuneiforme”.
La escritura fue inventada en el cuarto milenio antes de Cristo por los primeros pobladores sumerios de Mesopotamia.
Este fue probablemente el primer sistema de escritura del mundo; de hecho, las ciudades-Estado que surgieron en los valles del Tigris y el Éufrates se consideran la primera civilización urbana alfabetizada. El diccionario, con 28.000 palabras, ahora definidas con sus diferentes matices de significado, abarca un periodo que va del 2500 antes de Cristo al 100 de nuestra era. Curiosamente, para una obra que ha supuesto una investigación tan meticulosa, su título, Diccionario asirio de Chicago, es un nombre inapropiado y obsoleto. En 1921, gran parte del material escrito del que se disponía se atribuía a los gobernantes asirios. Sin embargo, el lenguaje esencial es el acadio.
Y el diccionario es más una enciclopedia que un mero glosario conciso de palabras y definiciones. Muchos términos con múltiples acepciones y amplias asociaciones con la historia van seguidos página tras página de información referente a literatura, derecho, religión, comercio y vida cotidiana. Hay, por ejemplo, 17 páginas dedicadas a la palabra umu, que significa día. El término ardu, esclavo, presenta un extenso material relacionado con la esclavitud en dicha cultura. Y puede que refleje o no una sociedad en la que el verbo con más acepciones era kalu, que en diferentes contextos puede significar detener, retrasar, refrenar, custodiar o interrumpir. “Cada término, cada palabra se convierte en una ventana a la cultura”, afirma Martha T. Roth, decana de humanidades en Chicago, que ha trabajado en el proyecto desde1979 y lo ha dirigido desde 1996.
Incluso una lengua muerta puede suscitar un vivo debate, como escribió en una ocasión el catedrático Matthew W. Stolper. Señala que las traducciones del diccionario “abarcan todo el espectro entre las conclusiones basadas en un conjunto inquebrantable de provocadoras pruebas y afirmaciones sobre datos escasos”.
Roth explica que el diccionario completo “proporciona la base sobre la que se construirá la especialización que venga después”, porque, añade, “nunca se pretendió que fuera la última palabra”.
miércoles, junio 22, 2011
Luis Pablo Núñez El arte de las palabras. Diccionarios e imprenta en el Siglo de Oro
Prólogo de Manuel Alvar Ezquerra
Mérida: Editoria Regional de Extremadura, 2010, 2 vols. 20€
Este trabajo presenta un panorama completo de la historia de los diccionarios en su relación con el mundo de la imprenta. Partiendo de aquellos que contenían el español y el francés conjuntamente, se analizan doscientos años de publicación de recopilaciones de palabras en la Europa del Siglo de Oro, con eslabones en Amberes y Venecia, Barcelona, París, Rouen, Lion o Ginebra. Para realizarlo el autor ha consultado en persona a lo largo de seis años los fondos bibliográficos de diferentes bibliotecas de España,
Francia y Bélgica, principalmente, pero también de Portugal, Suiza e Italia. A estas se suman los fondos de otras, solicitados de Alemania, Holanda, Reino Unido y América. Se realiza así un estudio histórico, lingüístico y bibliográfico de las obras impresas con el español aparecidas en España o en cualquier otro país de Europa y de algunos manuscritos durante el periodo que transcurre entre 1520 y 1700. Los dos siglos tratados supusieron el asentamiento de la imprenta y la difusión de los clásicos en sus lenguas originales griega y latina. La letra impresa y la labor filológica contribuyeron también a fijar la ortografía de las lenguas modernas. En los mismos años se asentaron los conocimientos técnicos en botánica, náutica y medicina, teología y geografía, entre otras muchas disciplinas, y se forjó la época moderna. Esta es una historia de cómo los diccionarios reflejaron esa transformación y al mismo tiempo la posibilitaron.
Luis Pablo Núñez es Doctor en Filología por la Universidad Complutense. Desde el año 2004 ha realizado más de una quincena de recitales y una docena de exposiciones fotográficas con la Red de Arte Joven de la Comunidad de Madrid. Ha escrito varios poemarios (Luz. Light. Licht acaba de ser publicado por Minobitia) y una treintena de artículos de especialidad sobre lengua y literatura aparecidos en revistas nacionales y extranjeras, como el Boletín de la Real Academia Española, Butlletí de la Reial Academia de Bones Lletres de Barcelona, Nueva Revista de Filología Hispánica o Bulletin Hispanique.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
