Federico Castro Morales
Eduardo González Calleja
(eds.)
Madrid, Biblioteca Nueva, 2017
ISBN: 9788416938100
496 págs.
El miércoles 15 de marzo de 2017, a partir de las 19 horas, se presentará el libro Las horas muertas. Diarios de José Manaut Viglietti. Madrid, 1939-1944, editado por Federico Castro Morales y Eduardo González Calleja, profesores de la Universidad Carlos III de Madrid.
El libro, con más de 500 páginas a todo color, recoge los diarios y dibujos realizados por el pintor José Manaut en las cárceles de Porlier y de Carabanchel. Se trata de un documento gráfico y escrito de gran importancia para conocer cómo fue la vida cotidiana en el interior de las cárceles franquistas.
Lugar de celebración
SGAE
C/ Fernando VI, 4
Madrid
Miércoles, 15 de marzo de 2017
El miércoles 15 de marzo de 2017, a partir de las 19 horas, se presentará el libro Las horas muertas. Diarios de José Manaut Viglietti. Madrid, 1939-1944, editado por Federico Castro Morales y Eduardo González Calleja, profesores de la Universidad Carlos III de Madrid.
El libro, con más de 500 páginas a todo color, recoge los diarios y dibujos realizados por el pintor José Manaut en las cárceles de Porlier y de Carabanchel. Se trata de un documento gráfico y escrito de gran importancia para conocer cómo fue la vida cotidiana en el interior de las cárceles franquistas.
Lugar de celebración
SGAE
C/ Fernando VI, 4
Madrid
Miércoles, 15 de marzo de 2017


Josefina Aldecoa, refiriéndose hace algunos años a los niños y niñas y a cómo seguir su rastro escrito en acontecimientos históricos tan relevantes como nuestra Guerra Civil de 1936, afirmaba que la infancia es la gran olvidada de la Historia. Muy pocos de los niños y niñas que vivieron la guerra sabían entonces escribir, y a pesar de que contamos con numerosos testimonios orales recogidos gracias a la labor de los investigadores que se han encargado de estudiar el tema, así como con un número considerable de memorias, novelas o autobiografías que estos niños de la guerra han escrito siendo ya adultos para contar sus experiencias de entonces, es cierto que apenas existen huellas escritas por manos infantiles en aquellos fatídicos años. Apenas. Y es preciso recalcarlo. Porque haberlas, las hay. A parte de algunos cuadernos escolares, producidos en las aulas que permanecieron abiertas durante el conflicto, y contados paquetes epistolares, cuyas cartas fueron redactadas en las colonias infantiles del interior y del extranjero a las que los niños y niñas fueron enviados para salvaguardarlos de los posibles peligros y necesidades derivados de la guerra (especialmente los bombardeos y el hambre), contamos con miles de dibujos que los pequeños realizaron en las citadas colonias y que se conservan actualmente en distintas colecciones particulares (la mayoría americanas), entre ellas la de la Biblioteca Nacional de Madrid, siendo ésta la de mayor volumen de las conocidas hasta ahora con un fondo de 1.172 dibujos.